Las bases moleculares de la rubéola y la artritis idiopática juvenil son similares.
Aunque tanto la infección por el virus de la rubéola como la vacunación inducen una artropatía transitoria en cerca del 52% y 13%, respectivamente, en mujeres sanas, la vacunación en pacientes con artritis idiopática juvenil (AIJ) es considerada segura; sin embargo el Dr. Korematsu y sus colegas de la Universidad de Oita en Japón describen el caso de una paciente pediátrica que presentó una recaída súbita de AIJ sistémica 5 días después de la administración de la vacuna antirrubeólica con virus vivos atenuados. La paciente de 11 años no había sufrido efectos adversos después de recibir las vacunas triple bacteriana, BCG y antiparotiditis; a los 2 años y 3 meses se le diagnosticó AIJ sistémica. Recibió tratamiento con aspirina, lográndose la mejoría de los síntomas clínicos en 6 meses. La primera recaída se observó a los 7 años y 6 meses, sin que se presentaran factores desencadenantes como infecciones o vacunaciones. Luego de la administración de ibuprofeno, metotrexato y metilprednisolona se logró la remisión dentro de los 2 meses; la administración de ibuprofeno continuó durante los siguientes 4 años. Los padres de la paciente evitaron las vacunaciones tras el comienzo de la AIJ, sin embargo a los 11 años le fue administrada una vacuna antirrubeólica con virus vivos atenuados de la cepa Matsuba. Cinco días después desarrolló un cuadro abrupto con poliartralgias, fiebre, erupción cutánea color salmón e insuficiencia cardíaca congestiva. Las pruebas de laboratorio exhibieron leucocitosis (25.800/μl), elevación de los niveles séricos de la proteína C reactiva, creatíncinasa, péptidos natriuréticos cerebral y auricular, ferritina, ácido hialurónico y citocinas inflamatorias, de manera similar a los observados en los períodos activos previos de la AIJ. Después de la administración de pulsos de metilprednisolona, se comenzó un tratamiento con milrinona e ibuprofeno, seguido por la administración de metrotexato; sin embargo en los siguientes 30 meses los niveles de proteína-C reactiva e IL-6 se mantuvieron elevados, con presencia de fiebre intermitente. Este curso activo prolongado fue diferente de los episodios previos de AIJ.
La artropatía asociada a la rubéola ha sido descrita en adultos y adolescentes, especialmente en pacientes de sexo femenino, comentan los autores. Comienza entre 10 y 28 días después de la inmunización y se resuelve sin secuelas dentro de las 3 o 4 semanas. Por otra parte, en los pacientes con AIJ no se han visto diferencias significativas en la reactivación de la enfermedad entre quienes recibieron o no la vacuna triple bacteriana. En el caso de esta paciente, la exacerbación de la forma sistémica de la AIJ sólo 5 días tras la inmunización no parece guardar una relación directa con la infección por el virus de la rubéola sino con la similitud de las bases moleculares entre la rubéola y la AIJ.
 


    Año XI, N° 168, Septiembre 2010