A través su acción sobre vías de señalización intracelular, las estatinas ejercen efectos antiinflamatorios y modulan la actividad de sinoviocitos, fibroblastos y osteoclastos, por lo cual podrían tener aplicación en el tratamiento de la AR.

Las estatinas son inhibidores de la 3-hidroxi-3-metilglutaril coenzima A reductasa (HMG-CoA reductasa) usualmente indicados para tratar la hipercolesterolemia. Esta enzima cataliza la conversión de HMG-CoA en ácido mevalónico, la cual constituye el paso limitante en la biosíntesis del colesterol y de intermediarios isoprenoides tales como el pirofosfato de farnesilo y el pirofosfato de geranilgeranilo. Algunos de estos grupos químicos son incorporados postraducción a proteínas tales como las GTPasas Ras, Rho y la familia Rab, responsables del crecimiento, supervivencia y diferenciación celular. Estas GTPasas vinculan los estímulos externos a moléculas de señalización intracelular tales como las MAP quinasas (MAPK). A través de esta acción, las estatinas ejercen efectos antiinflamatorios e inmunomoduladores significativos. Estos fármacos inhiben además la prenilación de proteínas en células T y la diferenciación de células progenitoras a osteoclastos estimulada por el factor RANKL y el factor de necrosis tumoral (TNFalfa).

Efectos inmunomoduladores de las estatinas
Existen pocos ensayos clínicos que confirmen los efectos antiinflamatorios de las estatinas observados in vitro y en ensayos en animales. No obstante, un estudio demostró reducción de los niveles de proteína C reactiva en 5 pacientes con artritis reumatoidea (AR) tratados con atorvastatín. Otro estudio, aleatorizado y a doble ciego, reveló una mejoría de la puntuación DAS28 de actividad de la enfermedad en pacientes con AR tratados durante 6 meses con atorvastatín en comparación con los que recibieron placebo. Además, en los pacientes bajo tratamiento activo se detectó una disminución del 50% en los valores de proteína C reactiva y del 28% en la eritrosedimentación.
Los estudios en animales han aportado también evidencias sobre los efectos antiinflamatorios de las estatinas. Se ha demostrado que el lovastatín inhibe el reclutamiento de leucocitos en un modelo animal de inflamación aguda. Tal inhibición parece asociarse con la disminución en los niveles de las citoquinas RANTES, MCP-1 e IL-6. En un modelo de inflamación aguda (edema de almohadilla plantar inducido por carragenina) se demostró reducción significativa del edema luego del tratamiento oral con simvastatín. También se ha demostrado que las estatinas ejercen efectos inmunomoduladores en distintas enfermedades autoinmunes al reducir la expresión de moléculas del complejo de histocompatibilidad de clase II, y al favorecer las respuestas T helper 2 por sobre las T helper 1.
Los estudios in vitro indican que las estatinas ejercen efectos inmunomoduladores a través de su capacidad de inhibir la expresión de citoquinas proinflamatorias. Se ha demostrado además que las estatinas inhiben al factor de transcripción NF-kB e incrementan la actividad de factores de transcripción tales como Oct-1 y PPAR, que antagonizan la expresión de genes proinflamatorios. Otros efectos inmunomoduladores involucran la supresión de la activación y apoptosis de células T. Se ha demostrado que las estatinas pueden inhibir la expresión de MHC-II en macrófagos y células endoteliales inducida por interferón gama. Las estatinas podrían tener un repertorio más amplio de blancos moleculares en la activación T, incluyendo su acción sobre la cascada de señalización del receptor T a través de sus efectos inhibitorios sobre las GTPasas Ras y otras relacionadas. El simvastatín también reduce la expresión de quemoquinas y receptores de quemoquinas en células endoteliales y macrófagos a través de la inhibición de la modificación proteica con grupos geranilgeranilo.

Las estatinas en la artritis reumatoidea
La AR es una enfermedad autoinmune caracterizada por la destrucción progresiva de la articulación como resultado de la inflamación local crónica. Se considera que la hiperplasia de los sinoviocitos tipo fibroblasto (STF) tiene una importancia central en el desarrollo del pannus, el tejido sinovial destructivo responsable de la erosión del cartílago y el hueso en la AR. No obstante, resta por elucidar el papel de las células T en la patogénesis del estadio crónico de la AR. Se ha hallado que las células T regulan indirectamente la osteoclastogénesis a través de la secreción de IL-18, que inhibe la formación de osteoclastos, y de IL-17 que induce la producción de RANKL. Esta última molécula, emparentada con el TNF, incrementa la actividad y supervivencia de los osteoclastos. Su actividad es controlada por la unión al mismo receptor celular de la molécula OPG. Aunque no se conocen los factores que inducen la expresión de RANKL y OPG en los STF y células T activadas, distintas evidencias sugieren que las vías de transducción de MAPK están involucradas en el proceso. La familia de MAPK incluye a las quinasas ERK-1, ERK-2, ERK-3 y ERK-5, las quinasas c-Jun N-terminales (JNK), y al grupo de quinasas p38.
¿Podrían las estatinas, a través de su efecto inhibitorio sobre la cascada de MAPK, prevenir la erosión ósea, la destrucción de cartílago y la inflamación en la AR? Se han evaluado extensamente los efectos inhibitorios de la estatinas sobre las MAPK en células endoteliales y del músculo liso vascular. El cerivastatín, por ejemplo, inhibe la fosforilación de ERK-1/2 inducida por angiotensina II. En células del músculo liso vascular, distintas estatinas inhiben este mismo proceso cuando es inducido por liso-fosfatidilcolina. En cambio, no se conocen bien los efectos de la estatinas sobre la cascada de MAPK en células sinoviales de pacientes con AR. No obstante, se ha demostrado recientemente que el fluvastatín induce la apoptosis de sinoviocitos de AR a través de la inhibición de la modificación proteica con grupos geranilgeranilo y de la vía de las quinasas RhoA/RhoA. Otros estudios indican la importancia de la señalización vía Ras, miembro de la cascada de MAPK, como reguladora de la destrucción del cartílago por las metaloproteinasas de la matriz producidas por fibroblastos activados en pacientes con AR. En conjunto, concluyen los autores, estos estudios aportan evidencias que permiten postular que las estatinas podrían ser útiles para tratar la AR y otras enfermedades reumáticas.


    Año XI, N° 167, Junio 2010