Introducción
Los estudios realizados hasta el momento acerca de las distintas formas de electroterapia para tratar el dolor de cuello no permiten sacar conclusiones definitivas acerca de su eficacia.

Los trastornos del cuello son frecuentes y suelen causar dolor y limitaciones funcionales. La electroterapia es utilizada comúnmente para tratar los trastornos mecánicos del cuello (TMC). El tratamiento con corriente continua reduce el dolor al inhibir la actividad nociceptiva, pero el efecto está restringido a la región afectada. La aplicación de corriente alterna o de corriente continua modulada, generalmente en forma de impulsos de onda rectangular, puede ser eficaz para inhibir los potenciales relacionados con el dolor a nivel espinal y supraespinal. Estas terapias reciben el nombre de estimulación nerviosa eléctrica (ENE) o estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (ENET). Los efectos analgésicos de la ENE se observan en todo el segmento afectado. Otra forma de electroterapia es la estimulación muscular eléctrica (EME), que se diferencia de la ENET porque la intensidad de corriente es tal que produce contracción muscular. La electricidad se acompaña además de fuerza magnética. Los campos electromagnéticos pulsados (CEMP) inducen corriente eléctrica en los tejidos y, junto con los magnetos permanentes, son reconocidos como otra forma de electroterapia.


Métodos
Se llevó a cabo una revisión blibliográfica para identificar ensayos controlados aleatorizados o cuasi-aleatorizados acerca del uso de electroterapia en adultos con TMC, incluyendo trastorno del latigazo, trastornos del cuello con cefaleas y trastornos del cuello con hallazgos radiculares.


Resultados
Se seleccionaron 11 estudios que incluyeron 525 participantes en total. Nueve artículos se referían a TMC, uno a trastornos del cuello con cefaleas y otro a trastornos con hallazgos radiculares. La calidad metodológica evaluada con los criterios validados de Jadad y colaboradores (puntuación máxima 5, valor elevado: mayor a 2) promedió los 3,5 puntos. La asignación aleatoria fue calificada como adecuada en 5 ensayos y como poco clara en los 6 restantes. Un estudio realizado por Ammer y Rathkolb evaluó los efectos de tratamientos multimodales en pacientes con cefalea occipital. Un grupo recibió corriente continua pulsada y terapia manual, otro grupo recibió corriente continua directa, ultrasonido y enfriamiento, y un tercero fue tratado con pasta de mostaza y masajes. El ensayo tuvo escasa calidad metodológica y no fue posible determinar la contribución de la corriente continua a los efectos de la terapia multimodal. En un estudio por Philipson y colaboradores se evaluaron los efectos de la denominada corriente diadinámica (corriente continua modulada) en pacientes con TMC con síntomas radiculares y cefaleas. No hubo diferencias entre el grupo que recibió este tratamiento y el asignado a placebo al evaluar la mejoría en la intensidad dolorosa. En otro estudio, realizado por Provinciali y colaboradores, se comparó la eficacia de 2 modelos de rehabilitación multimodal en pacientes con trastorno del latigazo. Un grupo recibió entrenamiento en relajación y en reducción de la lordosis lumbar, psicoterapia y tratamiento manual. El otro grupo recibió iontoforesis (cloruro de calcio y corriente continua directa), ENET, CEMP y ultrasonido. Al cabo de 10 sesiones (2 semanas), sólo se halló una mejoría significativa en el primer grupo. Un estudio realizado por Chee y Walter evaluó los efectos de la ENET con microamperaje en comparación con un placebo en pacientes con TMC. Aunque se informaron resultados significativos a favor de esta forma subliminal de ENET, los autores no pudieron explicar esa conclusión luego del análisis de los datos. Un estudio por Hsueh y colaboradores en pacientes con TMC reveló una disminución significativa de la sensibilidad en los puntos desencadenantes del dolor y en la intensidad dolorosa en los pacientes tratados con una única aplicación de ENET en comparación con los que recibieron placebo o EME. Tampoco hubo diferencias significativas entre estos 2 últimos grupos. En otro estudio en pacientes con dolor agudo de cuello se comparó el efecto de la ENET más un collar frente a la terapia manual más el collar o el collar solo. En este caso no se halló diferencia entre los 3 grupos en cuanto al alivio del dolor. En otros 2 ensayos se evaluó a la ENET como parte de un esquema de tratamiento multimodal. Los investigadores no pudieron determinar la contribución de la ENET al efecto de la terapia multimodal en ninguno de estos estudios. Hong y colaboradores evaluaron la eficacia de un collar magnético, en comparación con un collar de placebo, en pacientes con TMC con dolor crónico de cuello y hombros. No hubo diferencias significativas entre ambos grupos en cuanto a cambios en la intensidad dolorosa. Se identificaron 4 ensayos sobre el uso de CEMP. En un estudio realizado por Trock y colaboradores se evaluó la CEMP de muy baja frecuencia en pacientes con osteoartritis crónica de la columna cervical. No se halló mejoría significativa entre estos pacientes y los asignados a placebo en cuanto a la evaluación general por los propios participantes y en la capacidad de realizar actividades cotidianas. Foley-Nolan y colaboradores llevaron a cabo un estudio sobre la eficacia de la CEMP de alta frecuencia en comparación con un placebo en personas con TMC crónicos, y realizaron otro estudio sobre el efecto de esta terapia en personas con trastorno del latigazo. En ambos ensayos, la intensidad del dolor se redujo en los pacientes tratados con CEMP, aunque sólo en el segundo estudio se observó mantenimiento del efecto hasta las 6 semanas postratamiento. En ninguno de los ensayos analizados se informaron efectos secundarios de las electroterapias utilizadas.


Discusión
Los resultados de esta revisión no permiten sacar conclusiones definitivas acerca de la eficacia de la electroterapia para los TMC, señalan los expertos. Según el caso, las evidencias disponibles son inexistentes, escasas o conflictivas. Además, los pocos parámetros para los que se halló una diferencia estadísticamente significativa son de importancia clínica limitada. Los futuros ensayos que evalúen estas electroterapias deberán incluir más participantes, estandarización más precisa y mejor descripción de los tratamientos.


    Año IX, N° 143, Junio 2008