Infección urinaria en pediatría


Introducción:
La infección del tracto urinario (ITU), ocupa el segundo lugar entre las infecciones bacterianas más frecuentes del niño, sólo superada por las infecciones respiratorias altas, y constituye la causa más frecuente de consulta en los policlínicos de nefrología infantil.

Clásicamente se define como la invasión, multiplicación y colonización del tracto urinario por gérmenes que habitualmente provienen de la región perineal, lo que debe ser confirmado por un cultivo de orina con un recuento de colonias superior a 1 por ml si la muestra es tomada por punción vesical o superior a 100.000 colonias por ml si la muestra es tomada con bolsa recolectora o de la parte media de la micción (segundo chorro) en un niño sintomático. Si el paciente es asintomático, el diagnóstico debe ser confirmado por el desarrollo del mismo germen en tres muestras sucesivas de orina tomadas por recolector o de la parte media de la micción.

Epidemiología:
La incidencia real de ITU en el niño no se conoce con exactitud por varias razones:

-en lactantes la clínica habitualmente no está referida a la vía urinaria y puede por ello ser confundida con otras enfermedades febriles,
-pueden interpretarse equivocadamente los exámenes de orina si no se considera en forma adecuada las condiciones en que se tomó la muestra y las condiciones en que fue enviada a laboratorio,
- en algunos niños la ITU puede cursar en forma asintomática.
En recién nacidos, la incidencia se estima en aproximadamente 1% con una mayor proporción de varones afectados (relación H:M=3:1), en lactantes 3 a 5% con igual proporción hombre-mujer, y en preescolares y escolares una incidencia del 2% con una clara preponderancia en mujeres (H:M=1:5).

El porcentaje de recurrencias es elevado; en varones que presentan ITU durante el primer año de vida la frecuencia de recaídas es de un 23% durante los doce meses siguientes de seguimiento y luego baja a un 3% en los años siguientes. En mujeres la recurrencia es de un 29% durante todo el período de seguimiento a cualquier edad.

Etiología y Patogenia:
En la mayoría de los casos, el agente causal penetra a la vía urinaria a través de la uretra (vía ascendente) y corresponde a alguno de los gérmenes que colonizan el periné o el saco subprepucial. Esta misma vía es la responsable en los casos que el agente llega a la vejiga o riñón a través de alguna instrumentación o sondeo y en estos casos los gérmenes causantes no son necesariamente aquellos que colonizan la región perineal. Una vez en la vejiga, el germen debe ser capaz de reproducirse y provocar una respuesta inflamatoria en el epitelio de la vía urinaria (y del riñón cuando llega a comprometerlo).

En otros casos, el agente llega al riñón a través de la vía hematógena como sucede con algunos virus, hongos (cándida albicans) e incluso con bacterias como el E. Coli durante los primeros meses de vida en el curso de una sepsis.

El agente etiológico que con más frecuencia se encuentra en la ITU es el E. Coli (86 a 90%). El 10 a 14% restante se distribuye entre Klebsiella sp., Proteus, Enterobacter sp., Enterococcus y Pseudomona sp.,(ésta última asociada a malformaciones de vía urinaria, vejiga neurogénica e instrumentación). En recién nacidos es posible encontrar Streptococo grupo B y en mujeres adolescentes Staphylococcus saprophyticus, y en niñas sexualmente activas es frecuente el hallazgo de Staphylococcus epidermidis.

Clínica:
Las manifestaciones clínicas de la ITU son variables y dependen de la edad, sexo y de las alteraciones anatómicas o neurológicas existentes, por lo que es necesario mantener un elevado índice de sospecha de la enfermedad especialmente en recién nacidos y en lactantes febriles.

Recién Nacidos: habitualmente parecen gravemente enfermos, con signos sugerentes de sepsis, alternando irritabilidad con letargia, rechazo de alimentación, vómitos, diarrea, ictericia; la fiebre puede estar ausente y sólo presentar hipotermia. Bacteremia se presenta en aproximadamente un tercio de los RN con ITU provocando un cuadro muy severo con sepsis y ocasionalmente meningitis. En una serie, la incidencia de bacteremia durante un episodio de ITU fue de 31% en RN, 18% en lactantes de 1 a 3 meses y 6% en lactantes de 3 a 8 meses.

Lactantes: signos de enfermedad sistémica, fiebre alta, vómitos, dolor abdominal, peso estacionario.

Preescolares y niños mayores: habitualmente presentan síntomas referidos a la vía urinaria como disuria, poliaquiuria, urgencia miccional, ocasionalmente enuresis. Estos síntomas pueden corresponder a otros cuadros frecuentes a esta edad como vaginitis, vulvitis, oxiuriasis e hipercalciuria. Cuando hay compromiso renal los síntomas son sistémicos con fiebre, compromiso general, dolor en fosa renal.

En la historia clínica es importante preguntar por episodios febriles previos, especialmente en lactantes, (que podrían corresponder a ITU); edad de control de esfínter y de inicio de adiestramiento vesical; hábito miccional, características del chorro; tránsito digestivo y antecedentes familiares.

En el examen físico medir presión arterial, evaluar crecimiento, palpación de masas abdominales o de globo vesical; examen genital buscando signos de vulvitis o vaginitis, sinequia de labios, fimosis y balanitis; examen de columna lumbosacra buscando signos de disrafia como nevos, fositas, hemangiomas etc.

Manejo y diagnóstico:
El manejo está dirigido a prevenir o minimizar el daño renal y a evitar secuelas a largo plazo como la hipertensión arterial y la insuficiencia renal crónica. En nuestro país, según la información de la última encuesta nacional sobre insuficiencia renal crónica en la infancia (1996) publicada por la Rama de Nefrología Infantil, un 17.5% del total de insuficientes renales crónicos tiene relación directa con ITU. Esto es especialmente importante en el lactante y en el preescolar con ITU febril, en quienes es muy elevada la posibilidad de presentar en forma asociada una malformación de vía urinaria con uropatía obstructiva o reflujo vésicoureteral. De acuerdo a diferentes series, la posibilidad de presentar reflujo vésicoureteral para un lactante menor de un año con una ITU febril va de un 30 a un 50%.
Los criterios para definir si el episodio de ITU se acompaña de compromiso renal (ITU alta o Pielonefritis aguda) o no lo tiene (ITU baja), son clínicos, de laboratorio e imagenológicos. Un lactante con infección urinaria febril o un niño mayor con urocultivo positivo, compromiso sistémico, fiebre y dolor en fosa renal, deben considerarse con Pielonefritis aguda. Apoyan éste diagnóstico un hemograma con leucocitosis, desviación a izquierda, VHS sobre 50mm y PCR alta. Sin embargo, el método de elección para confirmar la existencia de Pielonefritis aguda es la centellografía renal con Tc 99 y DMSA.

Con la información disponible, los factores determinantes para producir daño renal son:

- ITU febril en lactante menor de un año,
- presencia de uropatía obstructiva (anatómica o funcional),
- reflujo vesicoureteral con dilatación,
- retardo en la iniciación de tratamiento,
- presencia de E. Coli fimbriado.

La confirmación del diagnóstico de ITU debe hacerse a través de cultivo de una muestra de orina tomada en condiciones que sean bacteriológicamente confiables. Junto al cultivo debe tomarse una muestra para examen químico y microscópico de la orina buscando la presencia de bacterias en la tinción de gram, proteinuria, leucocituria, piuria o cilindros con inclusiones leucocitarias. La presencia de estos elementos en el examen de orina son muy sugerentes de ITU. Sin embargo hay que recordar que la leuciocituria (más de 10 leucocitos por campo de mayor aumento) puede encontrarse en otras situaciones que no tienen que ver con ITU: vulvovaginitis, balanitis, fiebre, deshidratación, litiasis, hipercalciuria glomérulonefritis, TBC renal etc.

El error diagnóstico más común es la interpretación equivocada de los resultados de los exámenes de orina por una toma inadecuada de la muestra o por una demora excesiva en el traslado al laboratorio para su procesamiento. Para ello la muestra debe ser tomada por personal entrenado, en el laboratorio o en un sitio cercano a él, con el objeto de disminuir los riesgos de contaminación. Idealmente debe ser obtenida de la primera orina de la mañana previo aseo genital con agua jabonosa, y sembrada en forma inmediata, si esto no es posible debe ser mantenida en refrigeración a 4° C hasta el momento de su procesamiento en el laboratorio.

Existen varios métodos de toma de muestra:

-parte media de la micción o segundo chorro, solo utilizable en niños con adecuado control de esfínter y colaboradores. Un recuento de colonias de más de 100.000 por ml es diagnóstico en un paciente sintomático; si es asintomático, debe repetirse.

-bolsa recolectora, el método más empleado en los niños sin control de esfínter (lactantes), pero también el menos confiable desde el punto de vista bacteriológico por su alto porcentaje de falsos positivos. No debe permanecer instalada por más de 30 minutos. Un cultivo negativo tomado por bolsa recolectora descarta una ITU, pero si es positivo no la asegura y debe evaluarse con el sedimento y la clínica la necesidad de repetir el examen.

-punción vesical: es el más seguro y confiable, de elección en neonatos y lactantes. El desarrollo de una colonia por ml hace el diagnóstico de ITU.

Estudio.
Por la elevada prevalencia de alteraciones anatómicas y funcionales de riñón y vía urinaria que presentan los niños con ITU, todo niño que presente una infección urinaria bien documentada, sea alta o baja, independiente de su sexo y edad, debe ser sometido a un estudio imagenológico inicial con ultrasonografía renal y vesical y con uretrocistografía miccional. La única excepción a ésta regla es la mujer mayor de cinco años con un primer episodio de infección urinaria baja, a quien debe efectuársele solo la ultrasonografía y completar su estudio si ésta está alterada o si presenta un segundo episodio de infección.

Ultrasonografía: es excelente para detectar obstrucción de riñón o vía, cálculos, tamaño renal y contorno. Debe siempre incluír evaluación de riñones, ureteres y vejiga pre y post miccional. Puede detectar cicatrices renales, aunque para ello hay otros métodos más sensibles. Debe ser efectuada una vez hecho el diagnóstico de ITU.

Uretrocistografía miccional: permite la detección del reflujo vésicoureteral y medir su grado; informa además de tamaño y contorno de la vejiga, presencia de divertículos vesicales y de su vaciamiento. Debe ser efectuada después de 48 a 72 horas de iniciado tratamiento, con urocultivo negativo y de preferencia mientras el niño esté en tratamiento antibiótico.

Pielografía de eliminación: no es un procedimiento indicado para la evaluación inicial. Su indicación es muy restringida y debe ser indicada por especialista.

Centellografía renal estática (DMSA): es el método de elección para detectar presencia de cicatrices renales y compromiso parenquimatoso en las pielonefritis aguda.

Centellografía renal dinámica (DTPA, MAG3), de utilidad en el estudio de uropatía obstructiva.

Urodinamia, indicada en ITU recurrente o en ITU asociada a sospecha de disfunción vesical.

Tratamiento.
Frente a la sospecha clínica de un cuadro de ITU, el tratamiento debe ser iniciado inmediatamente una vez tomadas las muestras para cultivo y examen químico-microscópico. Esto es aún más imperativo en lactantes febriles, dado la asociación entre retardo en la iniciación de tratamiento y daño renal.

En lactantes menores de tres meses y en inmunodeprimidos debe utilizarse vía parenteral, idealmente con una cefalosporina de tercera generación, tratamiento que se deberá adecuar una vez recibido antibiograma.

En pielonefritis aguda en niños mayores de tres meses, utilizar vía parenteral hasta controlar fiebre y síntomas sistémicos y luego continuar con una cefalosporina oral de primera o segunda generación de acuerdo a sensibilidad del antibiograma. En casos menos severos puede utilizarse desde el comienzo una cefalosporina oral de primera o de segunda generación.

La duración del tratamiento en una pielonefritis aguda es de 10 días y en una ITU baja de siete días.

La nitrofurantoína es un excelente medicamento para ser utilizado en ITU bajas y como profilaxis de mantención, pero no debe ser utilizado en pielonefritis aguda por su baja concentración en tejido renal.

Profilaxis: Debe efectuarse profilaxis en:

- ITU recurrente (más de tres episodios en un año)
- reflujo vesicoureteral de tratamiento médico o en espera de resolución quirúrgica.
- uropatía obstructiva
- vejiga neurogénica
- menor de cinco años en espera de uretrocistografía
- lactante menor de un año con pielonefritis aguda
durante el primer año de vida con un mínimo de seis meses.
La profilaxis se efectúa con nitrofurantoína en una dosis diaria de 2mg/kg/día. En menores de tres meses, intolerancia a la nitrofurantoína o en pacientes con clearence de creatinina menor de 35 ml’/1.73m2 se puede utilizar cefadroxilo en dosis de 15mg/kg/día.

Controles:
En pielonefritis aguda debe efectuarse control de orina y urocultivo al tercer día de iniciado tratamiento. Terminado el tratamiento, tanto la ITU baja como la pielonefritis aguda deben efectuarse controles médico y examenes de orina y urocultivo al quinto día post tratamiento, luego mensual por tres veces, luego bimestral por tres veces y luego semestral hasta completar seis años de seguimiento.
Fuente: Nefrored