El lupus eritematoso infantil incluye las distintas variedades de lupus eritematoso del adulto y además una forma exclusiva de la edad pediátrica: el lupus neonatal. Aunque el lupus eritematoso sistémico, subagudo y discoide pediátricos comparten las características esenciales de las formas correspondientes en los adultos, presentan algunas peculiaridades que se detallan en esta revisión. Entre las diferencias más importantes cabe destacar que en el lupus sistémico infantil es más frecuente encontrar nefropatía, fiebre y linfadenopatías al inicio de la enfermedad que en los adultos, mientras que durante el desarrollo de la enfermedad son más comunes el exantema malar y la corea que en aquéllos. El lupus subagudo es excepcional en la infancia, con sólo 5 casos descritos, por lo que no pueden realizarse valoraciones de conjunto fiables. En cuanto al lupus discoide infantil, el rasgo diferencial más importante es su mayor probabilidad de evolucionar a lupus eritematoso sistémico. El lupus eritematoso neonatal no tiene contrapartida en el adulto. Se trata de una forma de lupus que afecta al lactante y es debida al paso de autoanticuerpos de la madre al niño a través de la placenta. Evoluciona con manifestaciones cutáneas y/o cardiacas, pero mientras que la afectación cutánea es de muy buen pronóstico, con resolución espontánea al aclararse los anticuerpos maternos de la sangre del niño, la afectación cardiaca suele ser permanente.

Palabras clave: lupus eritematoso, infancia.