Experto señala que la obesidad, la hipertensión y la diabetes tienen la culpa.
La incidencia de accidente cerebrovascular (ACV) parece estar
disminuyendo entre los adultos mayores. Esa es la buena noticia.
Pero la mala noticia es que parece que los ACV ocurren con mayor frecuencia
entre los jóvenes, un grupo que no se ha considerado como de alto riesgo para la
afección, que resulta debilitante y letal, y que es causada por un coágulo
sanguíneo o sangrado en el cerebro.
Mientras los médicos parecen estar controlando la situación entre los mayores,
la proporción de ACV que ocurrieron entre las personas de veinte a 45 años de
edad aumentó de 4.5 por ciento de 1993 a 1994, a 7.3 por ciento en 2005, según
datos recientes. Los investigadores encontraron que la edad promedio de los
pacientes de accidente cerebrovascular se redujo en unos tres años, de 71.3 años
en 1993 a 1994, a 68.4 en 2005.
Brett Kissela, profesor asociado y vicepresidente de servicios de educación y
clínicos del Instituto de Neurociencia de la Universidad de Cincinnati, afirmó
que los hallazgos son "terroríficos y muy preocupantes".
"El ACV no es tan común entre la gente joven, pero ahora es más común que antes,
una tendencia inquietante", afirmó Kissela, autor principal del estudio que se
presentará el miércoles en la Conferencia internacional sobre el accidente
cerebrovascular de la American Stroke Association, en San Antonio.
Kissela apuntó que inició el estudio tras encontrar a varios pacientes en su
cincuentena que habían sufrido ACV. Él y colegas examinaron datos de cinco
condados en la región de Cincinnati y el norte de Kentucky, que incluye a unos
1.3 millones de personas.
Entre los negros, se encontró que la incidencia de ACV había disminuido entre
los mayores de 85 años, y se redujo significativamente a la edad de 65 años
entre los blancos. Parte del declive podría ser resultado de un mejor control de
la presión arterial y la diabetes, planteó Kissela.
Entre la gente más joven, los expertos creen que el motivo del aumento en los
ACV probablemente sea una mayor incidencia de presión arterial alta, diabetes y
obesidad.
"Las epidemias de diabetes y obesidad, y la presión arterial alta que pueden
conllevar, son factores de riesgo bastante significativos para el ACV", aseguró
Kissela. "Estos factores de riesgo son más comunes entre gente más joven que
hace quince o veinte años".
Aunque los investigadores encontraron un aumento en los accidentes
cerebrovasculares entre negros y blancos más jóvenes, el aumento fue
estadísticamente significativo sólo entre los blancos. La incidencia se duplicó
de doce por 100,000 a 25 por 100,000 durante el periodo de estudio. Los
investigadores indicaron que no tenían suficientes datos para sacar conclusiones
sobre los índices entre los hispanos.
El marcado aumento debe ser una llamada de advertencia para médicos y pacientes,
enfatizó Kissela. "La gente joven y sus médicos tienen que tomar en cuenta que
los jóvenes pueden estar en riesgo de ACV", señaló. "Necesitamos buscar estas
afecciones temprano, y tratarlas de forma agresiva si vamos a prevenir las
complicaciones a largo plazo del ACV".
Brian Silver, vocero de la American Stroke Association y neurólogo del ACV en el
Hospital Henry Ford de Detroit, se mostró de acuerdo en que los hallazgos del
estudio son verdad.
"Concuerda con lo que vemos, que es un aumento en los pacientes jóvenes de ACV",
aseguró Silver.
Según explicó, la obesidad puede estresar al corazón, llevando a hipertensión, y
también puede llevar a resistencia a la insulina y diabetes. Tanto la diabetes
como la hipertensión son factores de riesgo primarios del accidente
cerebrovascular. Con el tiempo, ACV pequeños y profundos en el cerebro pueden
llevar a problemas con la memoria y el pensamiento, y en última instancia a la
demencia, comentó Silver.
Para reducir las probabilidades de sufrir un ACV, Silver dijo que la gente debe
mantener su presión arterial y diabetes bajo control, vigilar su peso y hacer
ejercicio, aconsejó Silver.
Ante un ACV, la investigación ha mostrado que a las personas les va mejor si se
les lleva a lo que se conoce como un centro primario de accidente
cerebrovascular, un hospital especializado que sigue protocolos basados en la
evidencia para atender a las víctimas de ACV, como administrar anticoagulantes
rápidamente.
Una atención médica rápida se considera crucial para mejorar las probabilidades
de supervivencia y para prevenir discapacidades por el ACV. Sin embargo, casi la
mitad de los residentes de EE. UU. no pueden acudir a un centro primario de ACV
en un plazo de una hora, según otro estudio que será presentado en la reunión.
Pero investigadores de la Facultad de medicina de la Universidad de California
en San Diego y de la Universidad de Pensilvania anotaron que usar más
ambulancias aéreas podría aumentar eso a casi 80 por ciento.
Un tercer estudio que se presentará en la conferencia encontró que, al contrario
de lo que se piensa, los negros son más propensos a sobrevivir a un accidente
cerebrovascular isquémico que los blancos. Este tipo de ACV ocurre cuando un
coágulo sanguíneo bloquea un vaso sanguíneo al cerebro. Se trata del tipo más
común de ACV.
El estudio, en el que participaron 3,853 personas a partir de los 65 que habían
sufrido un ACV, encontró que los negros eran menos propensos a morir en un plazo
de un año tras el ACV, en comparación con los blancos. Los investigadores, del
Centro Médico de la Universidad de Rochester, anotaron que los negros tenían más
probabilidades de recibir intervenciones para salvar la vida como la
hemodiálisis, usada para los pacientes de enfermedad renal, y alimentación
intravenosa o enteral, usado para los que tienen problemas de deglución tras el
ACV.
Fuente: Healthday
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Año XI, N° 164, Marzo 2010