A mediados de los años setenta el Director del Instituto
Neurólogico de Colombia solicitó la colaboración del Instituto Nacional de Salud
para realizar un estudio epidemiológico de la epilepsia en Bogotá. La
experiencia personal había demostrado una gran cantidad de enfermos con
epilepsia pero nunca había sido cuantificada. Expertos en salud publica,
epidemiólogos y estadígrafos se interesaron de inmediato por el tema.
Modificaron una muestra aleatoria que habían utilizado en una investigación
previa sobre el hábito de fumar en la capital de la República y procedimos a
hacer el Protocolo.
La muestra tomada al azar comprendía alrededor de diez mil hogares. Se
seleccionaron las viviendas próximas a las encontradas previamente. Se
definieron los términos de acuerdo con la clasificación y normas internacionales
y se procedió a probar el cuestionario en el municipio de Gacheta, Departamento
de Cundinamarca. Después de hacer los ajustes necesarios y a obtener un subsidio
de la Secretaria de Salud del Distrito Especial de Bogotá, se entrenaron
voluntarios, estudiantes de los dos últimos años de medicina y se procedió a
hacer la encuesta.
Los casos sospechosos, fueron remitidos al Instituto Neurológico para su
evaluación y para exámenes electroencefalográficos cuando estuviesen indicados.
Después del análisis estadístico de los resultados, se presentaron en el
Congreso Latinoamericano de Neurología reunido en la Ciudad de México. Se
hicieron publicaciones en Colombia y en la Revista Neurology de la Academia
Norteamericana de Neurología.
Los resultados fueron en ese momento los mas altos del mundo: 19.5 por mil
habitantes. La cifra fue mirada con gran escepticismo por propios y extraños.
Muy pocos aceptaron la terrible realidad de ser un país con el mayor número de
personas con la enfermedad de los comicios, la enfermedad sagrada.
Pasaron casi diez años y dos nuevos estudios, utilizando las mismas definiciones
fueron realizados en el Valle del Cauca por el Dr Arcesio Zúñiga (q.e.p.d.) y en
Santander por el Dr. Gustavo Pradilla. Los resultados fueron prácticamente
iguales, se había confirmado que el estudio de Bogotá había sido correcto. Se
pasaron los datos al gobierno para tratar de solucionar este problema de salud
publica, pero nada se ha hecho hasta ahora.
En la revista Epilepsy, apareció en 1998,un artículo con los resultados de la
investigación realizada por neurólogos de Medellín, en la cual se estudiaron
personas con epilepsia y se encontró un alto porcentaje de reacciones
inmunológicas positivas contra el Cisticerco. Lamentablemente los colegas
antioqueños ignoraron los tres estudios epidemiológicos que hemos mencionado y
que fueron ampliamente difundidos. Sigue pendiente que los gobernantes
encargados de la Salud Pública resuelvan este problema que afecta a un gran
numero de colombianos.
Referencias:
Gómez JG, Arciniegas E, Torres J: Prevalencia de Epilepsia en
Bogotá, Neurología en Colombia 1977;1:43-48
Gómez JG, Arciniegas E, Torres J: Prevalence of Epilepsy in Bogotá, Colombia.
Neurology (Minneapolis) 1978;28:90-94
Gómez JG: Epidemiologia de la Epilepsia, Neurología en Colombia 1983;7:13-18
Pradilla Gustavo, Fuentes ,Pardo CE: Estudio Neuroepidemiológico piloto, Neurol
Colombia1984; 8:133-139
Zúñiga: Atención ambulatoria para pacientes con Epilepsia. Neurología en
Colombia 1987; 10:69-79
Palacio LG, Jiménez I, García HH, Jiménez ME, Sánchez JL, Noh J, Ahn L, Mora O,
Giraldo M, Tsang VC: Neurocysticercosis in persons with epilepsy in Medellín,
Colombia. The Neuroepidemiological Research Group of Antioquia. Epilepsia. 1998
;39(12):1334-9