Aunque no está claro si los parásitos tienen un papel causal en el síndrome de intestino irritable (SII), debe realizarse diagnóstico parasitológico en los pacientes con SII para excluir a los protozoarios como causa de los signos clínicos.

La fisiopatología del síndrome de colon irritable (SII) sigue sin aclararse. Probablemente existen varios factores interconectados, presentes en distinta medida, que generan los síntomas clínicos del SII. La inflamación persistente de bajo grado podría tener un papel, postulan los expertos. Se estima que entre el 7% y el 31% de los pacientes con gastroenteritis infecciosa progresan al desarrollo de SII. Ante la falta de marcadores biológicos, el diagnóstico de SII se basa en un grupo de síntomas clínicos, denominados criterios Roma II. No existen recomendaciones uniformes acerca del tipo de investigación necesaria para excluir otras patologías orgánicas. Cuando la diarrea es la manifestación principal de SII se recomienda la investigación de huevos, quistes y parásitos en heces. Sin embargo, advierten los expertos, no se ha investigado a fondo el papel que pueden tener los parásitos protozoarios en esta enfermedad compleja.

Blastocystis hominis
Se trata de un parásito unicelular que habita el tracto intestinal humano y constituye el protozoario más frecuentemente hallado en heces humanas. Varios estudios clínicos y epidemiológicos implican a B. hominis como un patógeno, mientras que otros lo señalan como comensal. Las investigaciones sobre el papel de B. hominis en el SII se ven limitadas por la incertidumbre acerca de su patogenicidad, comentan los investigadores australianos. Sin embargo, ciertos síntomas atribuidos a la infección con este parásito son inespecíficos y similares a los hallados en el SII, incluyendo diarrea, dolor o cólicos y náuseas. Un estudio demostró que la presencia de B. hominis en heces es más frecuente en pacientes con SII que en un grupo control (46% vs. 7%).

Dientamoeba fragilis
Es un parásito de la familia de las tricomonas y los humanos son probablemente el hospedador definitivo. La infección produce enfermedad gastrointestinal aguda en niños y adultos, y también se han documentado infecciones crónicas. Los síntomas más frecuentemente asociados a D. fragilis son diarreas, dolor abdominal y heces inconsistentes. Dado que la ameba produce una enfermedad crónica con síntomas similares al SII, señalan los expertos, no resulta sorprendente que este síndrome sea erróneamente diagnosticado en algunos pacientes infectados con D. fragilis. En un estudio sobre esta infección, el tratamiento con iodoquinol y doxiciclina llevó a la eliminación de la ameba y a la resolución de los síntomas tipo SII.

Entamoeba histolytica
El género Entamoeba comprende 6 especies que colonizan el lumen intestinal, pero salvo E. histolytica son todos comensales. Esta última es un agente invasivo que produce amebiasis, con una incidencia mundial anual de 50 millones de casos. Algunos estudios preliminares vincularon la disentería amebiana con la aparición de SII, apuntan los autores, pero otros estudios indican que la exposición a E. histolytica no predispone a los pacientes al SII.

Giardia intestinalis
Se trata de un protozoario flagelado de distribución mundial. El hombre adquiere la infección por ingestión de los quistes, que se transforman en trofozoítos luego de desenquistarse. Luego de la infección, un 50% de las personas eliminan al protozoario sin efectos adversos, del 5 al 15% eliminan quistes en forma asintomática y el resto de los infectados desarrollan enfermedad aguda o crónica. Los síntomas crónicos pueden durar años y presentarse de forma continua, intermitente, esporádica o recurrente, con episodios de diarrea o heces inconsistentes. La infección, especialmente la de carácter crónico, puede parecerse al SII y debe incluirse en el diagnóstico diferencial. En un estudio reciente en 137 pacientes con síntomas de SII sometidos a biopsias duodenales y exámenes de heces se diagnosticó infección por Giardia en el 6,5% de los casos.

Otros protozoos entéricos que producen infecciones crónicas
Balantidium coli es el único ciliado patogénico para el hombre. Su distribución está limitada a climas tropicales y las infecciones se asocian estrechamente con el contacto con cerdos. Las infecciones humanas son raras en regiones de clima templado y en países industrializados. Los síntomas incluyen náuseas, diarrea y vómitos. Otros protozoos que producen infecciones crónicas son los coccidios Cryptosporidium parvum, Cyclospora cayetanensis e Isospora belli. Aunque estos protozoarios pueden producir infección crónica con síntomas tipo SII, señalan los expertos, es improbable que tengan un papel en los casos de SII verdadero.

Importancia de las pruebas diagnósticas
Como se señaló previamente, los protozoarios intestinales deben ser incluidos en el diagnóstico diferencial de SII ya que producen síntomas similares a los de este síndrome. Más aún, destacan los autores, estos parásitos pueden producir SII secundario a inflamación persistente de bajo grado. La detección óptima de estos protozoarios en el laboratorio depende de varios factores, incluyendo el número y tipo de muestra, el método de procesamiento de las mismas, y la experiencia del personal de laboratorio. Dado que algunos protozoarios se eliminan en forma intermitente, en esos casos es necesario obtener entre 5 y 6 muestras seriadas de heces. La detección de los parásitos puede fallar si no se realizan tinciones permanentes o si sólo se emplean equipos diagnósticos basados en antígenos. A su vez, este resultado falsamente negativo puede llevar a un diagnóstico erróneo de SII.
Dado que la patogénesis del SII se halla bajo investigación, concluyen los expertos, sólo puede especularse acerca del papel que pueden tener los parásitos en este síndrome, si es que tienen alguno. Sin embargo, es fundamental que todos los enfermos con SII sean sometidos a pruebas habituales de diagnóstico parasitológico para excluir la infección por protozoarios como causal de los signos clínicos.


    Año XI, N° 163, Febrero 2010