La edad es el parámetro que predice con mayor fuerza el índice
de calcificación en coronarias, en pacientes con diabetes tipo 2.
Introducción
La diabetes tipo 2 se asocia con un riesgo sustancialmente más alto de
enfermedad coronaria (EC) que es responsable de la mayoría de los fallecimientos
en estos pacientes. Es por ello que la identificación de los factores de riesgo
es un objetivo especial en términos de prevención.
La calcificación de las coronarias (que se puede medir con tomografía con
emisión de electrones, TCEE) se asocia fuertemente con la magnitud de la
arteriosclerosis, conocida por histología o por ecografía intravascular.
Además, el índice de calcio en coronarias (ICC) predice la aparición de eventos
coronarios en no diabéticos. El ICC es mayor en individuos con diabetes tipo 2,
inclusive mucho más alto que lo esperable por la presencia de factores de riesgo
convencionales. Varios factores nuevos de riesgo cardiovascular, importantes en
la población general, también podrían ser de importancia en los diabéticos tipo
2. No obstante, se dispone de poca información acerca de la relación entre estos
nuevos factores de riesgo cardiovascular y la aparición de eventos clínicos en
diabéticos. El Prospective Evaluation of Diabetic Ischaemic Heart Disease by
Computed Tomography (PREDICT) tiene por objetivo determinar la asociación entre
el ICC y los factores de riesgo tradicionales y nuevos en estos pacientes. En un
trabajo previo, los autores comunicaron una asociación entre el ICC y los
factores convencionales de riesgo en 495 participantes del PREDICT. En este
estudio informan la relación entre el ICC y los factores nuevos de riesgo
cardiovascular.
Pacientes y métodos
El PREDICT incluyó diabéticos tipo 2 sin EC; al inicio se determinó el grado de
calcificación vascular mediante TCEE. Sólo se incluyeron sujetos europeos,
asiáticos o del Este Medio ya que se sabe que los diabéticos tipo 2 de origen
africano tienen una incidencia relativamente baja de enfermedad vascular
arteriosclerótica. Se excluyeron pacientes con antecedentes de enfermedad
cardíaca, con hipertensión no controlada o con patologías crónicas. La presencia
de EC se excluyó en función de los antecedentes clínicos. El ICC se calculó
según el método de Agatston. Se determinó la concentración de insulina,
apolipoproteínas (Apo) B y ApoAI, proteína C reactiva (PCR), triglicéridos,
colesterol, glucosa, colesterol asociado con lipoproteínas de alta y de baja
densidad (HDLc y LDLc, respectivamente) y hemoglobina glucosilada.
Resultados
El ICC promedio fue de 119 (0 a 8,997), sin diferencias entre los participantes
europeos y no europeos. El 75% de los enfermos cumplía criterios de síndrome
metabólico.
Entre los pacientes con ICC indetectable había un porcentaje inferior de hombres
y de pacientes con síndrome metabólico, en comparación con los individuos con
ICC detectable (n: 42 y 531, respectivamente). Los sujetos con ICC indetectable
también fueron de menos edad y tuvieron menor índice de masa corporal (IMC),
cociente entre circunferencia de cadera y cintura (CCC), presión arterial
sistólica y relación entre albúmina y creatinina en orina (ACO); en cambio
presentaron mayor concentración de HDLc.
En toda la cohorte se comprobó la asociación significativa entre el ICC y los
factores convencionales de riesgo (sexo masculino, edad avanzada, CCC,
utilización de drogas antihipertensivas y presión arterial sistólica; p= 0,001
para cada uno de los factores). La concentración de creatinina en plasma y la
ACO también fueron factores predictivos independientes del ICC en el modelo de
variables únicas.
Entre los nuevos factores se comprobó una asociación positiva significativa con
la homocisteína (HC, p< 0,001) pero no se observaron relaciones significativas
entre el ICC y la concentración de insulina de ayunas, la resistencia a la
insulina (HOMA-IR), los elementos que definen al síndrome metabólico y la
concentración o la relación entre las ApoB y la ApoAI, los triglicéridos y el
HDLc. No se observaron asociaciones significativas entre el origen étnico o el
tabaquismo y el ICC. Cuando sólo se evaluaron los sujetos con ICC detectable se
comprobaron asociaciones muy similares.
La PCR fue un elemento de especial interés; cuando se evaluó el grupo en
conjunto sólo se detectó una correlación negativa débil entre la concentración
de PCR y de ICC (rho= -0,07, p= 0,07). Al considerar sólo los sujetos con
calcificación detectable, la asociación negativa fue más fuerte aún (rho= -0,12,
p= 0,006). Las concentraciones más bajas de PCR se comprobaron en sujetos sin
calcificación detectable. La PCR también se correlacionó sustancialmente con el
IMC, con la presión arterial sistólica, con los triglicéridos, la glucosa, el
HOMA-IR, la ApoB y el síndrome metabólico. La concentración de HC se asoció
significativamente con la edad, con la CCC y con la presión arterial sistólica.
El HOMA-IR se correlacionó con el IMC, con el CCC, con el HDLc, con los
triglicéridos, la glucosa, el síndrome metabólico y los niveles de PCR.
En el modelo de variables múltiples, la edad fue el parámetro que predijo con
mayor fuerza el ICC (p< 0,0001). El sexo masculino, el CCC y la duración de la
diabetes también anticiparon fuertemente el ICC. La asociación entre el ICC y la
concentración de PCR se mantuvo en el análisis de variables múltiples y fue
independiente del uso de estatinas.
Conclusiones
La edad fue el principal factor determinante del ICC en diabéticos tipo 2; se
detectaron asociaciones más débiles con el CCC y con la duración de la
enfermedad. Por el contrario, otros factores nuevos de riesgo cardiovascular
sólo ejercieron un leve efecto. Es posible que la medición del ICC brinde
información adicional ya que este parámetro reflejaría una parte del riesgo
cardiovascular en diabéticos, que no se refleja en los factores tradicionales de
riesgo.