Introducción:
El tratamiento de reemplazo hormonal se asocia a un riesgo aumentado de accidente cerebrovascular, particularmente del tipo isquémico y con peores resultados, por lo que no se aconseja para la prevención primaria o secundaria del accidente cerebrovascular.
Partiendo del supuesto de que las hormonas esteroides sexuales proporcionan protección endógena contra los eventos cerebrovasculares, dado que las mujeres premenopáusicas demuestran menor riesgo de accidente cerebrovascular (ACV) que los hombres de similar edad y que la incidencia de ACV en las mujeres aumenta rápidamente después de la menopausia, coincidiendo con la caída de los niveles circulantes de estrógenos y progesterona.
En consecuencia, el tratamiento de reemplazo hormonal se ha utilizado extensamente en la profilaxis vascular, paralelamente a sus conocidos efectos sobre la disminución de la sintomatología menopáusica y la pérdida de masa ósea.
Sin embargo, dos metaanálisis han indicado que el tratamiento de reemplazo hormonal puede aumentar el riesgo de ACV, especialmente en su forma isquémica. Una revisión reciente de ensayos controlados aleatorizados encontró que el tratamiento de reemplazo hormonal se asoció a un riesgo aumentado de ACV.

Materiales y métodos:
Los autores realizaron una revisión sistemática de la evidencia brindada por los ensayos controlados aleatorizados referentes a tratamiento de reemplazo hormonal y riesgo de ACV, determinando especialmente el tipo patológico, la gravedad y la evolución del ACV. Los autores investigaron la literatura disponible en la Cochrane Library, Embase, Medline (hasta mayo de 2004), las revisiones anteriores y las listas de referencia de los artículos identificados. Incluyeron los ensayos controlados aleatorios finalizados y publicados que compararon el tratamiento de reemplazo hormonal con un grupo del control y que informaron aparición de ACV.
Se registró la información referente al tamaño del ensayo, el régimen terapéutico (estrógeno sólo o con progesterona), la duración del seguimiento y la evolución. Los resultados incluyeron los eventos cerebrovasculares (fatales y no fatales), el tipo de ACV (isquémico, hemorrágico, desconocido) y el resultado funcional.
Cuando había datos disponibles, también se registró el número de ataques isquémicos transitorios. Se determinó el efecto del tratamiento de reemplazo hormonal sobre los resultados que fueran dicótomos a partir del cociente de probabilidad calculado con un modelo de efectos al azar, dado que se esperaba que los ensayos fueran heterogéneos. Se utilizaron análisis de sensibilidad pre-especificados para explicar cualquier heterogeneidad, incluyendo la fase de prevención del ACV (primario o secundario), el tipo de tratamiento de reemplazo hormonal (estrógeno solamente o estrógeno más progesterona), el tipo de estrógeno (estradiol o estrógenos equinos conjugados), el tamaño de la muestra (² 5000 o > 5000 pacientes), la duración del seguimiento (² 3 años o > 3 años), el sexo y la calidad del ensayo (alto [5] o bajo [< 5]). Se identificaron 28 ensayos con 39.769 sujetos. El tamaño de los ensayos varió entre 59 y 16.608 individuos. Quince ensayos investigaron la prevención primaria del ACV y 12 estudiaron a pacientes con acontecimientos vasculares anteriores (ACV, enfermedad cardíaca isquémica y tromboembolismo venoso). La edad media de los pacientes fue de 55 a 71 años. Tres ensayos incluyeron a varones y un ensayo se refirió exclusivamente a hombres. Tres ensayos requirieron que las mujeres hubieran sido histerectomizadas. El seguimiento varió desde 0,7 a 6,8 años. Doce ensayos estudiaron el tratamiento de reemplazo hormonal con estrógenos solamente y 16 con estrógenos más progesterona. Excepto 5, todos los ensayos fueron controlados con placebo. Once ensayos, todos pequeños, no registraron ningún ACV. Se incluyó al Women’s International Study of long Duration Oestrogen after the Menopause (WISDOM, n = 5664) pese a su precoz cierre tras la publicación de los datos de los brazos duales de tratamiento.

Resultados:
Los resultados demostraron que en 2% de los participantes que aleatoriamente no recibieron tratamiento de reemplazo hormonal se produjo ACV, tasa que aumentó significativamente en un tercio en quienes fueron sometidos a tratamiento de reemplazo hormonal. Los ACV adicionales fueron fundamentalmente isquémicos. En el ensayo de Viscoli y colaboradores sobre prevención secundaria del ACV, se observó un aumento precoz de la incidencia de ACV durante los primeros seis meses del tratamiento y también se observó un aumento precoz de eventos coronarios en un ensayo sobre prevención secundaria de la enfermedad coronaria. Ambos brazos terapéuticos del estudio WISDOM (estrógeno sólo y conjuntamente con progesterona) fueron detenidos prematuramente dados los peligros asociados al tratamiento. Se observó un aumento de aproximadamente 50% de malas evoluciones tras el ACV con el tratamiento de reemplazo hormonal y también se halló un aumento no significativo de ACV fatal. En 3 ensayos individuales se observó una relación entre el tratamiento de reemplazo hormonal y el ACV grave. El tratamiento de reemplazo hormonal no alteró la tasa de ataques isquémicos transitorios.

Conclusión:
Esta revisión sistemática demuestra que el tratamiento de reemplazo hormonal no reduce el riesgo del ACV en mujeres posmenopáusicas. De hecho, se asoció a un aumento de 29% en el riesgo de ACV y a eventos más graves, dado que la frecuencia de malos resultados funcionales fue 56% mayor. La posible explicación de estos resultados es confusa. Aunque el tratamiento a largo plazo con estrógenos puede promover la aparición de cáncer uterino, esto no explicaría un aumento del ACV. Por el contrario, la adición de un progestágeno pudo haber tenido efectos perjudiciales, puesto que los progestágenos pueden promover aterogénesis y vasoconstricción, especialmente el acetato de medroxiprogesterona, utilizado en la mayoría de los ensayos con tratamiento combinado. Sin embargo, no se encontró heterogeneidad entre los ensayos con estrógeno exclusivo y combinado. Este metaanálisis indicaría que el uso del tratamiento de reemplazo hormonal se asocia a un riesgo aumentado de ACV, típicamente de tipo isquémico y de naturaleza grave. No se recomienda el tratamiento de reemplazo hormonal para la prevención primaria o secundaria del ACV.


    Año VIII, N° 133, Agosto 2007