En la mayoría de los casos la NT es generada por compresión vascular de la zona de ingreso de la raíz del nervio trigémino. Esto desembocaría en desmielinización focal, y los axones desmielinizados generarían impulsos ectópicos.


Diagnóstico diferencial
Por su frecuente localización intraoral, en algunas ocasiones se confunde inicialmente a la NT con dolor dental. Por otra parte, entre el 2% y el 4% de los pacientes con NT tienen esclerosis múltiple. Las lesiones compresivas (tumores, aneurismas, etc.) son una causa infrecuente de NT. Las cefalalgias autonómicas del trigémino se diferencian de la NT por las características autonómicas paroxísticas.


Terapia farmacológica
Aunque la NT se distingue de la epilepsia en muchos sentidos, comparte la característica de una descarga neuronal paroxística. Notablemente, la NT responde a ciertos fármacos antiepilépticos pero no a los analgésicos tradicionales. La fenitoína resulta inicialmente eficaz en un 60% de los pacientes, aunque el porcentaje se reduce al 25% en el largo plazo. La carbamazepina ha reemplazado a la fenitoína como fármaco de elección para la NT. En muchos casos, la neuralgia puede controlarse con dosis de 100 mg 2 a 3 veces al día, y dosis de mantenimiento de 300 a 800 mg diarios. La eficacia inicial es cercana al 80%, y se reduce al 50% en el largo plazo. Los efectos secundarios de la carbamazepina incluyen letargo, náuseas, mareos, ataxia y diplopía, y pueden controlarse mediante un ajuste lento de la dosis. El gabapentín aparece como una alternativa útil como terapia de primera elección. Aunque es eficaz en la mitad de los casos en comparación con la carbamazepina, no produce efectos adversos ni interacciones farmacológicas serias. La NT persistente o recurrente puede responder al tratamiento con baclofeno, un agonista de los receptores GABA-B, solo o combinado con carbamazepina o gabapentín. La oxcarbazepina, un análogo de la carbamazepina que no produce toxicidad a nivel hepático o de médula ósea, también parece ser eficaz. En un estudio este fármaco produjo una reducción del dolor de al menos el 50% en el 33% de los pacientes resistentes a gabapentín. Los efectos adversos son similares a los de la carbamazepina, salvo la mayor frecuencia de hiponatremia. Dos pequeños ensayos piloto sugieren que el topiramato podría ser útil en el tratamiento de la NT.


Crisis de neuralgia
En ocasiones, la NT aumenta al punto de crisis extremas. El paciente presenta dolor desesperante que le impide comer, beber o hablar. Estos enfermos pueden presentar adelgazamiento y deshidratación. En estos casos puede lograrse un alivio rápido del dolor mediante el uso de fosfenitoína intravenosa. El alivio dura entre 1 y 2 días, tiempo suficiente para iniciar y ajustar el tratamiento por vía oral.


Tratamiento quirúrgico
Por lo general se reserva la cirugía para los pacientes con dolor debilitante que no puede ser controlado luego de ensayar al menos 3 fármacos, incluyendo carbamazepina. La descompresión microvascular suboccipital de la raíz del nervio trigémino ataca directamente el supuesto proceso patológico subyacente de compresión neurovascular. Con esta técnica se logra el alivio inmediato del dolor en el 91% al 97% de los casos, aunque la eficacia a largo plazo es menor (53% al 70%). El éxito es más frecuente en la NT típica que en la disestesia quemante continua del dolor facial atípico sin zona disparadora. El procedimiento tiene una mortalidad del 0,2% al 1,2%, y un 1% de los pacientes presentan en el posoperatorio hematomas o contusiones cerebelares. Un 5% presenta anestesia dolorosa, un dolor quemante continuo y duradero producido por la desaferenciación, que responde mal a los medicamentos.
El tratamiento quirúrgico más usado en la NT es la termocoagulación del ganglio trigémino por aplicación percutánea de radiofrecuencia a través del foramen oval. El alivio inicial del dolor varía entre el 91% y el 99%, y las tasas de recurrencia van del 10% al 25%. También puede usarse la destrucción del ganglio por aplicación estereotáctica de glicerol, con un éxito inicial del 80% al 96%. Ambos procedimientos se asocian con una pequeña incidencia de anestesia dolorosa. La compresión con balón del ganglio de Gasser parece ser tan exitosa como la termocoagulación, pero con menor riesgo de anestesia facial o anestesia dolorosa.
La estimulación eléctrica de la corteza motora ha producido buenos resultados en varios estudios pequeños. Luego de la craneotomía se coloca en forma epidural un electrodo sobre la corteza precentral, que es alimentado por una batería implantada en la región subclavicular. Con este procedimiento se ha logrado reducir el dolor en el 50% al 75% de los pacientes al cabo de 2 años. La radiocirugía estereotáctica permite la ablación parcial de la raíz del nervio trigémino en pacientes con resistencia farmacológica. El dolor comienza a disminuir dentro de los 3 meses de tratamiento y el alivio total se logra en un 75% de los casos.


    Año X, N° 156, Julio 2009