Introducción
Se estima que en la actualidad el 20% de los niños de Europa tiene sobrepeso; paralelamente un amplio porcentaje de individuos jóvenes tiene síndrome metabólico (SM). El SM está presente en alrededor del 25% de los niños y adolescentes con sobrepeso u obesidad. El SM se caracteriza por la presencia de resistencia a la insulina, intolerancia a la glucosa, hipertensión, dislipemia y obesidad central. Todos estos son factores de riesgo cardiovascular y de aparición de diabetes tipo 2. La elevación de los niveles de inhibidor 1 del activador del plasminógeno (PAI-1) y de la proteína C reactiva (PCR) y el descenso de la concentración de adiponectina son otras anormalidades del SM. Los datos en conjunto sugieren que la conexión entre el SM, la obesidad y la inflamación está dada por la producción anormal de factores que promueven inflamación y trombosis por parte del tejido adiposo. La adiponectina es secretada por las células adiposas; es una proteína semejante al colágeno con importantes funciones antiaterogénicas, antidiabéticas y antiinflamatorias, que disminuye la producción de citoquinas endógenas, inhibe la proliferación de células del endotelio, disminuye la angiogénesis y aumenta la vasodilatación dependiente del endotelio. La concentración sérica de adiponectina está reducida en la obesidad, en la dislipemia, en la enfermedad coronaria y en la diabetes tipo 2. Se considera que los niveles bajos de adiponectina constituyen un marcador de resistencia a la insulina y de mayor riesgo de aparición de diabetes tipo 2. En este artículo, los autores comparan la prevalencia de diversos factores de riesgo en niños y adolescentes obesos con SM y sin SM.


Materiales y métodos
Se reclutaron 162 niños y adolescentes caucásicos entre 2003 y 2004. Todos presentaban un índice de masa corporal (IMC) ajustado por edad y sexo por encima del percentilo 97, una situación que –según las planillas de referencia de Italia– define obesidad. Los pacientes tenían entre 9 y 18 años. Mediante un cuestionario particular se conoció el antecedente familiar de obesidad y de diabetes y el peso al nacer. Todos los participantes fueron sometidos a una prueba de sobrecarga con glucosa oral (1,75 g/kg hasta un máximo de 75 g de glucosa). A los 30 y 120 minutos se tomaron muestras de sangre para la determinación de glucosa y de insulina y para establecer el grado de tolerancia a la glucosa, según criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se determinó la presión arterial y diversos parámetros antropométricos; el desarrollo puberal se estableció según los criterios Tanner. En todos los participantes se estudió el índice de excreción de albúmina en orina de 24 horas. La presencia de SM se estableció según los criterios de la OMS y por criterios específicos para la niñez (la normalidad se consideró en relación con el sexo, la edad y el origen étnico).


Resultados
El 48%, 5,1%, 1,2% y 0,6% de los enfermos evaluados (n: 162) presentó resistencia a la insulina, intolerancia a la glucosa, hiperglucemia en ayunas y diabetes tipo 2, respectivamente. El 48% tenía dislipemia, el 8% presentaba hipertensión, el 11% mostró microalbuminuria y el 25% reunió criterios de SM.
Los varones fueron más obesos que las niñas y tuvieron concentración más alta de ácido úrico; también presentaron niveles más bajos de adiponectina. Este último parámetro se mantuvo significativamente más bajo en niños respecto de niñas, a lo largo de toda la maduración sexual; no difirió según el estadio Tanner en ambos sexos. Los niños y adolescentes obesos con SM tuvieron mayor IMC pero fueron semejantes en términos de edad, peso al nacer y antecedentes familiares de diabetes. Los pacientes con SM tuvieron una concentración más baja de adiponectina, aún después del ajuste según el IMC. En el modelo de variables únicas, todos los marcadores de la inflamación (con excepción de la interleuquina, IL-18) se correlacionaron con el grado de obesidad; en cambio ninguno se asoció con el peso al nacer. En el análisis de regresión logística, los pacientes con niveles de adiponectina igual o por debajo del valor promedio presentaron un odds ratio (OR) de SM ajustado por edad y por sexo significativamente más alto que los enfermos con niveles más elevados. Los pacientes con ácido úrico y PAI-1 igual o por encima de los valores promedio también presentaron un OR ajustado por edad y sexo significativamente mayor de SM. El OR de SM ajustado por edad y sexo por cada desviación estándar en la disminución de adiponectina fue de 6,70 (p< 0,0001). En el análisis de variables múltiples, sólo la concentración de adiponectina se mantuvo significativamente relacionada con el riesgo de SM (p< 0,0001). El área bajo la curva ROC para niveles séricos de adiponectina fue de 0,870 en niñas y de 0,701 en varones. El mejor umbral para identificar la presencia de SM en niñas fue de 8,3 μg/ml, con sensibilidad del 77% y especificidad del 79%; en varones fue de 8,1 μg/ml con sensibilidad del 82% y especificidad del 57%.


Discusión
Se considera que la inflamación crónica es un factor subyacente en la aparición de resistencia a la insulina, SM y enfermedad cardiovascular arteriosclerótica. En este trabajo se confirma que en niños obesos con SM hay inflamación de bajo grado. Los pacientes con SM tuvieron niveles significativamente más altos de PAI-1, de IL-18 y de ácido úrico y concentración sustancialmente más baja de adiponectina. Este último parámetro fue el único que se correlacionó con todos los componentes del SM y que se asoció significativamente con la mayoría de los marcadores de inflamación. La adiponectina fue un factor independiente de riesgo de SM.


    Año X, N° 154, Mayo 2009