La endoftalmitis endógena metastásica es una enfermedad grave
que puede ocasionar pérdida importante de la visión; el diagnóstico y
tratamiento rápidos son esenciales para mejorar la evolución.
Un paciente de 58 años consultó por fiebre de 4 días de evolución. Su médico le
diagnostica síndrome viral y le indica acetaminofeno. Un día después consulta
nuevamente por dolor en ojo derecho de comienzo brusco, visión borrosa y estado
confusional. No tenía antecedentes de lesión ocular, cefalea, procedimientos
odontológicos ni síntomas gastrointestinales o urinarios. El paciente presentaba
leucocitosis; se decidió tomar muestras para hemocultivo, y con el diagnóstico
de endoftalmitis se inició el tratamiento con 1 g de ceftriaxona por vía
intramuscular. Al ser derivado al Mayo Clinic College se comprueba quemosis,
disminución de la agudeza visual y eritema, edema y dolor de un dedo del pie
izquierdo.
Los autores recuerdan que la endoftalmitis es una infección del humor acuoso y
del vítreo que puede ocasionar ceguera. Aunque el tratamiento óptimo todavía no
se ha definido con precisión, los antibióticos locales o sistémicos no llegan en
concentraciones apropiadas al sitio de infección. Por lo tanto, el mejor
abordaje consiste en la aspiración del vítreo o la vitrectomía con inyección de
antibióticos, y tal vez corticoides, en el vítreo. Después de realizar este
procedimiento, el enfermo comenzó a recibir vancomicina, ceftazidima y
dexametasona. Cuando se tuvieron los resultados del hemocultivo, que mostraba
infección por estreptococo del grupo B (S. agalactiae), se cambió el esquema
antibacteriano por penicilina G más gentamicina por vía intravenosa.
La endoftalmitis endógena como consecuencia de septicemia habitualmente ocurre
en el contexto de la endocarditis. En este paciente la lesión del pie se
consideró asociada con embolia infecciosa. Se realizó ecocardiografía
transesofágica que confirmó el diagnóstico de endocarditis infecciosa. Además,
la resonancia nuclear cerebral puso de manifiesto infartos agudos en cerebelo y
lóbulo frontal, también atribuibles a una etiología infecciosa embólica. El
paciente mejoró gradualmente y fue dado de alta al décimo día de internación
para continuar con el tratamiento domiciliario con antibióticos por vía
intravenosa. La visión también mejoró sustancialmente, una evolución que por lo
general no se observa en los enfermos con endoftalmitis endógena. De hecho, los
estudios indican que alrededor del 60% de los pacientes sufre pérdida importante
de la visión y que alrededor del 30% puede requerir enucleación.