Introducción
Las mujeres añosas que han sufrido un infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAM-ST) tienen peor pronóstico a corto plazo que los varones añosos con la misma afección, según lo indica un estudio de origen español.
Existen controversias acerca de la influencia del sexo sobre la mortalidad de los pacientes añosos que sufren un IAM.

Métodos
Los autores compararon las características clínicas, evolución y mortalidad a largo plazo de 395 mujeres y 380 hombres de edad avanzada, con IAM-ST ingresados a un registro de unidades de cuidados intensivos (PPRIMM75) entre 1989 y 2000. Las mujeres tenían mayor edad y mayor prevalencia de diabetes, hipertensión e insuficiencia cardíaca congestiva previa, y menor prevalencia de tabaquismo. No hubo diferencias entre los sexos respecto de la localización del IAM, la tasa de reperfusión y la fracción de eyección ventricular izquierda.

Resultados
Durante la internación, las mujeres presentaron mayores incidencias de insuficiencia cardíaca congestiva (53% vs. 48%), shock cardiogénico (23% vs. 16%) y complicaciones mecánicas (14% vs. 7%). La mortalidad intrahospitalaria fue del 36% para las mujeres y del 24% para los varones. El análisis de regresión logística múltiple controlado por edad, factores de riesgo, clase Killip, retraso en la internación y tratamiento de reperfusión, identificó al sexo femenino como un predictor independiente de la mortalidad temprana (riesgo relativo 1,57). El tiempo mediano de supervivencia fue de 60 meses para los varones y de 50 meses para las mujeres. La regresión de Cox controlada por factores usados para el ajuste de la mortalidad hospitalaria no identificó al sexo femenino como un predictor independiente de la mortalidad a largo plazo (índice de riesgo 0,89).

Conclusión
Entre los pacientes que han sufrido un primer IAM-ST, las mujeres añosas tienen peor pronóstico a corto plazo que los varones de edad similar. El impacto del sexo, aclaran, sólo parece ser clínicamente importante en la fase temprana posinfarto.


    Año X, N° 159, Octubre 2009