Introducción
El tratamiento con carvedilol en pacientes con insuficiencia cardíaca crónica se asoció con mejoría clínica, aumento de la función ventricular izquierda y disminución del malondialdehído plasmático, sin cambios en los valores de catecolaminas circulantes.
Pese a los avances terapéuticos, el pronóstico de los pacientes con insuficiencia cardiaca continúa siendo malo. Resulta esencial, por lo tanto, comprender los mecanismos que contribuyen a la progresión de esta enfermedad para implementar nuevas estrategias terapéuticas que puedan modificar su curso. Numerosos estudios han demostrado la eficacia de los bloqueantes betaadrenérgicos en el tratamiento de diversos grados de insuficiencia cardíaca, que llevan a una mejora en la capacidad funcional, la función ventricular izquierda y la supervivencia. Además, también incrementan el nivel plasmático de los marcadores de estrés oxidativo. Entre los betabloqueantes actualmente disponibles, el carvedilol es particularmente atractivo dado que, además de su acción vasodilatadora, actúa como antioxidante directo. Esta última cualidad, junto con la reducción de la actividad simpática, puede reducir el estrés oxidativo. Sin embargo, se han informado resultados contradictorios respecto a los efectos del carvedilol sobre las catecolaminas circulantes, por lo que Castro y colaboradores, del Departamento de Enfermedades Cardiovasculares, Hospital Clínico Universidad Católica de Chile, analizaron el efecto terapéutico del carvedilol sobre diversas variables clínicas, la función ventricular izquierda, los niveles de estrés oxidativo y el estado neurohormonal sobre un grupo de 30 pacientes con insuficiencia cardíaca.

Métodos
Todos los participantes (edad promedio 59±2 años; 23 de sexo masculino) padecían insuficiencia cardiaca crónica y presentaban capacidad funcional NYHA II-III. La enfermedad reconocía una etiología isquémica en 16 pacientes (53%) y el resto presentaba miocardiopatía dilatada no isquémica. Veinticinco pacientes tenían ritmo sinusal y 5 fibrilación auricular. Diez de ellos presentaban bloqueo de rama derecha y otros 10 bloqueo de rama izquierda. Los criterios de inclusión comprendieron: fracción de eyección ventricular izquierda (FEVI) < 40% determinada por radioventriculografía; tratamiento médico convencional con digitálicos, diuréticos e inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina o antagonistas del receptor de angiotensina y evolución clínica estable durante los cuatro meses anteriores al estudio. Todos los pacientes fueron tratados con carvedilol durante 6 meses. La dosis inicial fue de 3,125 mg dos veces por día, con aumentos cada 2 semanas, según tolerancia, a 6,25 mg, 12,5 mg y hasta un máximo de 25 mg dos veces por día.
En todos los pacientes se determinó: 1) la capacidad funcional NYHA y el índice de Mahler, que determina la magnitud de la disnea (en una escala 0-4: 4 = normal, 0 = grave) respecto a 3 variables: capacidad funcional, magnitud de la tarea y magnitud de esfuerzo. La suma de estos 3 factores proporciona la puntuación final; 2) la FEVI, mediante tomografía computada por emisión de fotón único (SPECT) con 99Tc-sestamibi, con cámara gamma con colimador de alta resolución; 3) la capacidad de ejercicio, con la medición de la distancia cubierta durante una caminata de 6 minutos y el registro del consumo máximo de oxígeno promedio y la saturación de oxígeno antes y después la prueba; 4) el estrés oxidativo, a partir de los niveles de malondialdehído (MDA), la actividad de la superóxido-dismutasa (SOD), catalasa (CAT) y glutatión-peroxidasa (GSH-Px) en sangre venosa periférica: 5) el perfil neurohormonal, por los niveles circulantes de adrenalina y noradrenalina, de acuerdo con el protocolo de Naughton y 6) el nivel de catecolaminas circulante. Todas las determinaciones se realizaron al comienzo del estudio y tras los 6 meses de tratamiento. En 58,8% de los pacientes, se administró una dosis de carvedilol  de 25 mg.

Resultados
Tras el tratamiento con carvedilol, la presión arterial sistólica promedio disminuyó de 127±4 mmHg a 115±4 mmHg (p = 0,24), la presión arterial diastólica promedio se redujo de 75±2 mmHg a 65±2 mmHg (p = 0,72) y la frecuencia cardíaca promedio disminuyó de 78±2 lpm a 65±2 lpm (p = 0,001). Al principio del estudio, 16 pacientes presentaban capacidad funcional grado II y 14 grado III. Después de 6 meses de tratamiento, 8 pacientes presentaron clase I, 13 clase II y 9 clase III. El índice de Mahler aumentó significativamente de 6,8±1,6 a 11,0±3,0 (p = 0,001). La FEVI aumentó significativamente desde 24±1% a 31±2% (p = 0,003) y se observó un aumento significativo en la distancia recorrida durante 6 minutos (499±8 m a 534±17 m; p = 0,03). No se observaron cambios significativos en el consumo máximo de oxígeno (17±1 mL/kg/min antes y después del tratamiento) ni en el umbral anaerobio (14±1 mL/kg/min antes y después del tratamiento). Los niveles de noradrenalina en reposo y posejercicio eran superiores en los pacientes que en los sujetos sanos y no se modificaron tras 6 meses del tratamiento con carvedilol. Los niveles basales de MDA también eran superiores a los de los sujetos sanos (2,4±0,2 _mol, comparado con 0,9±0,1 _mol) pero disminuyeron significativamente después de los 6 meses de tratamiento con carvedilol (1,1±0,2 _mol/L; p< 0,001). La actividad de los sistemas antioxidantes enzimáticos (SOD, CAT, y GSH-Px) mostraban valores inferiores al normal al comienzo del estudio y no cambiaron con el tratamiento de carvedilol. No se observó ninguna correlación entre la reducción del estrés oxidativo y la mejora de la función ventricular izquierda (r = 0,22; p = 0,42).

Conclusiones
En conclusión, en pacientes con insuficiencia cardiaca estable y capacidad funcional NYHA II-III, 6 meses de tratamiento con carvedilol condujeron a mejoras en la capacidad funcional y la función ventricular izquierda, así como a la reducción del estrés oxidativo. No se observaron cambios en los niveles de las catecolaminas plasmáticas ni en la actividad de los principales sistemas antioxidantes enzimáticos. La reducción del estrés oxidativo no se relacionó con mejoría de la función ventricular izquierda.
 


    Año IX, N° 146, Octubre 2008